Una mirada a la palabra “padre”

La palabra hebrea para decir “padre” es la palabra “ab”. Es de los primeros términos en la concordancia Strong’s, pues se desprende de la primera palabra de entre todas las que contiene las Sagradas Escrituras en hebreo por orden alfabético. No es casualidad, pues la misma palabra puede traducirse como “el que origina” o “el que produce” algo. Sigue leyendo

Justos afligidos

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” (Salmos 34:19)

Los problemas son parte de la vida. En realidad no existe una vida sin problemas, pues estos se presentan sin importar de quién se trate, su rango de edad o su calidad moral. En esta vida, el origen de las situaciones difíciles es variado. Sin importar el origen de nuestras aflicciones, lo importante es saber qué hacer en tiempos difíciles. Sigue leyendo

Hace trece años

Los días pasan y poco a poco se hacen años. Cada año vivo el hermoso reto de llevarte en mis brazos y guiarte todos los días con lo mejor que tengo: un conocimiento del Dios vivo. Tu padre no es un magnate, ni tampoco tengo tantas posesiones ni dinero como para creer que puedo heredarte todas esas cosas. Aunque poseyera todas aquellas cosas que dan estabilidad y satisfacción temporal, eso no sería el legado que en realidad quiero dejarte. Somos y vivimos por convicciones, no por dinero ni posesiones. Sigue leyendo

Los sueños de Dios

“Jehová cumplirá su propósito en mí;” (Salmos 137:8).

Los planes de Dios se hacen realidad a través de personas. Dios ha designado un propósito para cada uno de sus hijos, una misión que cumplir. Somos nosotros en quienes sus sueños se hacen realidad. El grave problema es que nosotros no lo entendemos así. Creemos que nosotros debemos cumplir los sueños de Dios, pero en realidad somos nosotros los que debemos dejar que Dios cumpla su sueño en nosotros. Sigue leyendo

No hay luz en el camino

¿Se han apagado las luces en derredor de ti? ¿Se ha consumido la última vela que te alumbraba? ¿El camino ha quedado oscuro y tienes temor de proseguir? A veces hay días donde el entorno se nubla y no podemos ver lo que tenemos de frente. Solo mira que tu ánimo no se fatigue, ni que tu entendimiento se oscurezca. La oscuridad de la noche nunca debe invadir tu corazón y apagar tu luz interna. Sigue leyendo

Arrepentimiento genuino

“Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.” (2 Corintios 7:11)

El arrepentimiento ocurre en el alma de una persona. No es un conjunto de mejoras o de buenas obras pues esto se desmorona con el paso del tiempo. Lo que hace que los cambios perduren es una convicción de estar obrando bien con la actitud correcta. El arrepentimiento produce obras, pero no se sustenta en ellas. Poco podía hacer u obrar el ladrón que estaba colgado junto a Cristo, pero nadie dudaría que se encuentra con Él en el paraíso. Sigue leyendo

Sobre los hombros

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:12)

Cuántas ideas pudieron cruzar por la mente de los discípulos cuando Jesús les aseguró que lograrían mayores cosas que Él. El Maestro era una persona con un sin número de cualidades que se erigía en el lugar más alto que pudieran concebir. El discípulo no es más que su maestro –o no es estimado mayor a su maestro–, bástele al discípulo ser como su maestro, dijo Cristo una vez, refiriéndose al menosprecio del cual los discípulos serían partícipes y no iban a poder evitar. Si al Maestro lo maltrataron no habría consideraciones, con cuanta saña no se levantarían contra sus discípulos. Sigue leyendo

Amor inalterable (para el hijo que tropieza)

“No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” (Prov. 3:11-12)

“Al hijo a quien quiere”. El sentido original de esa frase en el hebreo es “Al hijo de su deleite o de su complacencia”. Cuando hemos fallado, cometimos alguna falta o bien nos hemos llevado una reprensión y un castigo, resulta muy difícil creer que la actitud de Dios para con nosotros siga siendo la de complacencia o deleite. Sigue leyendo

Construir un reino juntos

Cuenta una anécdota que un hombre visitó una edificación en una ciudad. Lo que los constructores estaban levantando debería ser el edificio más alto y bello de esa localidad.

Impresionado por el proyecto, el hombre entró a la construcción para darse una idea de lo que la gente hacía ahí dentro. Llegó primero al nivel más bajo del edificio, donde un grupo de personas levantaban parte de un muro. El hombre preguntó a uno de ellos: ¿Qué estás haciendo? El hombre respondió: Estoy pegando tabiques.
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El amor que nos distingue

Recibirnos en amor es la gran lección que nos enseña el Nuevo Testamento. Es de los asuntos más importantes en la iglesia, pues la iglesia se conforma de personas que no provienen del mismo entorno familiar y contexto cultural. Todos los que conformamos la iglesia estamos aquí convencidos de que Dios mismo le da sentido a esta familia y permanecemos en ella porque entendemos que Cristo es la iglesia. Sin Cristo no hay iglesia, y sin iglesia no hay Cristo en este mundo.
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La fidelidad de quienes aman

La fidelidad es una virtud que se desprende del amor. Aunque el amor es la mayor de las virtudes, para poder comprenderla debemos de desmenuzarla en aquello que produce. Así el amor es la fuente de la bondad, la templanza, el dominio propio, la compasión, la misericordia, la justicia y la fidelidad, por mencionar algunas. Cuando definimos cada una de esas cosas podemos entender el verdadero significado del amor. Sigue leyendo

El crecimiento espiritual

El cristiano debe de entender cómo es que funciona la naturaleza de dar fruto e imitarla. En toda la creación no conocemos árboles que ignoren cómo funciona su naturaleza para poder dar fruto abundante. Un árbol siempre da fruto. Cuando el árbol no da fruto se debe a los agentes externos que no están siendo propicios para su desarrollo. La sequía, una mala tierra o las devastaciones naturales impiden que dé su fruto. Pero fuera de ello, se cumple un ciclo: la semilla germina, se hace un arbusto y con el paso del tiempo un árbol grande lleno de vida.
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