La fe que vence al mundo

Un año más se ha ido y nuestra esperanza debe estar más viva que nunca. Mientras planeamos lo que haremos y las cosas que emprenderemos siempre hay algo que debe guiarnos: el hambre y sed de conquista buscando una iglesia mejor.

Este año se ha distinguido de otros porque la verdad aprendida nos ha confrontado con lo que somos. No es que hallamos descubierto si somos mucho o somos poco, sino que sencillamente nos hemos atrevido a descubrir, por medio de la verdad, quienes somos para obtener un estímulo infalible en nuestro afán de parecernos más al Maestro. Sigue leyendo

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Un corazón abierto

Un corazón abierto es como un secreto revelado. Nuestro espíritu guarda mil misterios que no son revelados sino hasta el momento en que el amor de alguien logra cascar nuestro corazón.

Si expresar lo que pensamos a veces es difícil y somos inseguros para hacerlo, exponer lo que sentimos es algo que la mayoría evita, pues nadie quiere sufrir un daño que toque las fibras más sensibles de nuestro ser. Pero aquellos que andan en un vínculo de amor genuino logran tener entre ellos un cariño y afecto profundo en donde no hay barreras para expresar un amor entrañable. Sigue leyendo

Hijos espirituales

“a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.” (1 Timoteo 1:2)

Un discípulo es un hijo. El mayor grado de profundidad en la relación entre cristianos no se da en aquellos que te llaman amigo, hermano, pastor o maestro, sino en aquellos que te llaman padre. No por nada Jesús llamaba a sus apóstoles “hijitos” (Juan 13:33, Juan 21:5). Si bien es cierto que el término “hijitos” fue usado en el Nuevo Testamento como una forma tierna y cariñosa en la que los apóstoles se referían a los discípulos, no por eso se debe asumir que referirse así a las personas era una mera costumbre. Así llamaba el apóstol Pablo a los gálatas (Gálatas 4:19) y el apóstol Juan así se refería a los discípulos en sus cartas, pero basta leer las palabras que les escribían para darse de cuenta de que en verdad veían como hijos a sus discípulos. Sigue leyendo

Quema los barcos (Burn the ships)

Cuenta una anécdota que cuando Alejandro Magno se dispuso desembarcar en Fenicia y conquistar el imperio persa, las condiciones no le eran del todo favorables. Sus enemigos triplicaban en número a su ejército. Aunque el factor numérico no siempre juega un papel determinante en una batalla y así ejércitos numerosos no son sinónimo de victoria, en esta ocasión el gran Alejandro quiso asegurarse de que sus tropas solamente tuvieran una opción: la victoria. Sigue leyendo

Marcado por Cristo (Branded for Christ)

El siguiente texto es una traducción del artículo titulado en inglés “Branded for Christ” escrito por Leonard Ravenhill. Desde que hace casi 20 años leí su libro “¿Por qué no llega el avivamiento?” creo que le tomé un profundo respeto a todo lo que Ravenhill escribió. Así fue como navegando por el sitio http://ravenhill.org/ encontré el presente artículo. Al no estar traducido al español, me di a la tarea de hacerlo. Sigue leyendo

Crucificados con Cristo

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20)

Cuando Jesús hacía públicas sus demandas para ser un discípulo suyo, él hablaba de tomar una cruz (Mateo 10:38, Marcos 10:21). Ninguna cruz es espiritual. La cruz a la que Cristo se refería era la cruz de su afrenta y martirio. Todo discípulo de Cristo sabe que el alcance de su decisión puede llevarlo a enfrentar la muerte. Desde luego que nadie que no ame al Señor Jesucristo por sobre todas las cosas –aún por encima de su propia vida– no puede ser su discípulo. Sigue leyendo

La perfecta unidad

“para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21)

El modelo de unidad perfecta lo encontramos en Dios. El Padre y el Hijo uno son y se relacionan íntimamente de una manera constante. En el capítulo 17 del evangelio de Juan, el Señor Jesús oraba. En más de una ocasión repite su gran anhelo de ver a sus discípulos unidos. No es un asunto menor el que la iglesia viva en unanimidad, pero el que Jesús haya puesto como ejemplo su vínculo de unidad con el Padre nos habla de las bases de la unidad y del grado de unión que debemos tener los unos con los otros. Sigue leyendo

Fuego de lo alto

“Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.” (1 Reyes 18:38)

Todos los milagros que relata la Escritura nos llenan de asombro. El mencionado en el texto inicial quizá sea uno de los más comentados por el pueblo de Dios. Después de las plagas en Egipto y el cruce del mar rojo, el fuego que cayó del cielo sobre el altar de Elías es uno de los milagros mejor recordados entre los que amamos a Dios. Desde luego que la hazaña de Dios en respuesta a la oración de un hombre, para mostrarle a su pueblo que Él era el único Dios vivo y verdadero, es algo que conmueve corazones. Es aquí donde los cristianos debemos poner atención, pues las cosas que quedaron escritas son para amonestarnos a quienes nos han alcanzado los fines de los tiempos (1 Corintios 10:11). Sigue leyendo

Fuego consumidor

“Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló.” (Levítico 10:3)

La santidad es un atributo o cualidad del carácter de Dios. Él muestra o resalta esa cualidad a través de los que se acercan a Él. Dios siempre se mostrará santo cuando sus siervos se acerquen a Él. La consecuencia para Dios siempre será la misma: ser admirado por su santidad, pero para la gente que le sirve la consecuencia dependerá de la rectitud de su corazón. Definitivamente, Nadab y Abiú, hijos de Aarón, llevaron en sí mismos la consecuencia de su pecado. Sigue leyendo

La mente del siervo

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“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Corintios 2:16)

“Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”; entrar en la mente divina es posible, porque conocer a Dios es posible. Pero tener la mente –o la mentalidad, forma de pensar– de algún otro va más allá de aprender sus principios y doctrina. Cristo mismo afirmó que las Escrituras daban testimonio de él “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39), pero un verdadero discípulo de Cristo no se conforma con memorizar mandamientos y conocer doctrina; el llamado del Maestro es a tomar su ejemplo, no solamente sus palabras. Sigue leyendo

La rebeldía

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Master of the Rebel Angels.

“¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová?” (1 Samuel 15:22)

La rebeldía la podemos definir como levantarte en contra de alguien que es una autoridad legítima o divina sobre otro. Es la oposición o resistencia a la ley de Dios. La rebeldía es el principal estorbo en los seres humanos para no encontrar a Dios. El llamado de Dios y de Cristo siempre ha sido a abandonar tus pecados para obedecerle y servirle por amor. Para muchos esta propuesta suena romántica hasta que se percatan de que toda obediencia tiene un precio: el renunciar a ti. Sigue leyendo

Los buenos

“Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mateo 23:28)

En los días de nuestro Señor Jesucristo la opinión pública se encontraba dividida en cuanto a su ministerio. Unos decían que era una buena persona, otros que engañaba al pueblo. Sin importar cual fuera la opinión de las personas, Jesús siempre se mostró responsable y continuó con su labor hasta el final. Jesús tenía una meta clara: glorificar a su Padre. Sigue leyendo

Jesús es el camino, la verdad y la vida

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“Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” (Juan 17:3)

Las palabras de Jesús están llenas de significado. Cobran relevancia no solo porque son verdad, sino porque Jesús aprovechaba cada circunstancia en su vida para hablar lo conveniente y así edificar a los oyentes. Por mencionar algunos ejemplos, en medio de una tempestad en el mar de Galilea vino a sus discípulos andando sobre las aguas para darles una lección de fe (Mateo 14:22-33), cuando un amigo muy amado murió aprovechó la ocasión para enseñar acerca de la resurrección (Juan 11:17-27), cuando un joven rico se alejó de él entristecido, Jesús les habló a sus discípulos de la importancia de no poner la confianza en las riquezas y fijó sus ojos en la herencia eterna (Marcos 10:17-31). Jesús era un excelente maestro pues usaba las circunstancias prácticas para enseñar doctrina. Sigue leyendo

Todo es vuestro

“Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.” (1 Corintios 3:21-23)

La primera carta a los corintios nos relata la condición de una iglesia dividida. Las amonestaciones, consejos, órdenes e instrucciones de Pablo resuenan por toda la carta. Cuando no se está procurando la unidad hay divisiones. Las divisiones se manifiestan aún en las cosas más sencillas de la vida. La causa de tales divisiones era que los cristianos tenían una mente carnal cuando las circunstancias exigían ser más espirituales. Ese fue el diagnóstico de Pablo. Sigue leyendo

No cometerás adulterio

“No cometerás adulterio.” (Éxodo 20:14)

¿A cuántos les gustaría que su cónyuge adulterara? ¿Te agrada la idea de que tu esposa o tu esposo te sea infiel? Si eres una persona casada, creo que no te gustaría que tu esposa se metiera con otro y viceversa. La infidelidad daña y destruye el matrimonio. Desafortunadamente vivimos días donde el relativismo moral y el supuesto pensamiento progresista enseñan que adulterar tiene efectos positivos y que no es tan malo como se piensa.  Sigue leyendo

¿Qué es perdonar?

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mateo 6:14-15)

Los humanos somos seres sensibles con un fuerte sentido de dignidad. Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. No somos entes sin sentimientos y desprovistos de razón. Todos sabemos reconocer cuando se nos ama o se nos odia, cuando se nos bendice o se nos maldice, cuando  se nos tiene en estima y cuando se nos menosprecia. Pero cuando el egoísmo reina en nuestras vidas también nos excedemos en celo por la dignidad propia. Cuando no manejamos bien nuestro sentido de dignidad estamos expuestos a la amargura, un pecado que se alberga como una raíz oculta en el corazón de las personas. Sigue leyendo

La amargura

Estrella Ajenjo

Foto: ministerioancla.org

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” (Hebreos 12:15)

La amargura es un pecado oculto en el corazón de las personas. Se tiende a pensar que un amargado es aquella persona que no convive con otros, retraída, callada, seria o bien que no se divierte. Y caso contrario, toda persona que participa de juergas y parrandas se dice que es alegre y vive contento. La ideología de nuestra sociedad está bastante corrompida como para dejarnos llevar por ella. Además, cuando se trata de definir virtudes o defectos, nada mejor que las Escrituras pues en ellas se encuentra revelado el carácter divino: Dios es la virtud. Sigue leyendo

La verdadera sujeción

“Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.” (Lamentaciones 3:27)

Las historias de las Escrituras nos fueron dejadas para aprender de ellas. Dios es el mismo hoy y siempre. Si Dios se comportó de cierta forma bajo circunstancias específicas, podemos estar seguros de que al presente él hará lo mismo si ocurren acontecimientos similares. Solo cambia el tiempo y las personas. Después de todo “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.” (Eclesiastés 1:9). Más aún, los principios de Dios permanecen para siempre, y todo aquel que quiera adquirir sabiduría debe tomar en cuenta sus circunstancias presentes, luego los principios de Dios y actuar conforme a ellos. Sigue leyendo

¿Cómo alcanzar la sabiduría?

“Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.” (Proverbios 4:7)

El libro de Proverbios está dirigido a los jóvenes. Su principal característica es que insta mucho a volvernos sabios y llenarnos de inteligencia. La simpleza o ligereza tristemente es una característica en el carácter de los jóvenes. Todo joven cristiano debe ir en contra de la tendencia de la sociedad, por no decir de sus propias tendencias. Nada mejor que estudiar los sabios consejos de Dios en los cuales tendremos vida, si los abrazamos con el corazón y los ponemos por obra. Sigue leyendo

La familia de Dios

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,” (Efesios 2:19)

Jesús es el fundamento de la iglesia. Su misión en esta tierra no consistió en convencer a multitudes, sino a personas. Por eso se centró en un reducido grupo al cual le enseñó a vivir la plenitud del cristianismo. A este grupo de personas lavadas de sus pecados, perdonadas de los mismos y santas se les llamó iglesia. El nombre provino de la propia boca de Cristo. La primera mención la encontramos en Mateo 16:18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Es en esta asamblea de los santos en donde Jesús centró toda su atención. Él estaba muy ocupado en levantar un grupo de personas completamente parecidas a Él. Y precisamente de este grupo de personas nosotros estamos formando parte: “Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia.” (Salmos 16:3). Sigue leyendo