¿Por qué no permitió Jesús que le hicieran rey?


Richard Wurmbrand. Foto: persecution.tv

Richard Wurmbrand. Foto: persecution.tv

Este post lo he tomado prestado del libro “100 meditaciones desde la cárcel” de Richard Wurmbrand. Para el que no tenga conocimiento de este personaje brevemente se los presento. Richard Wurmbrand (1909-2001) fue un pastor y misionero durante uno de los periodos más oscuros del Siglo XX: la Segunda Guerra Mundial y el comunismo.

Cuando los comunistas tomaron el gobierno se negó a abandonar su natal Rumania con la intención de seguir predicando. Él y su esposa rescataron a numerosos judíos fuera de los barrios “ghettos”, predicaron diariamente en muchos refugios antibombas y terminaron arrestados varias veces por actividades subterráneas cristianas durante el estado de guerra.

En 1948, él y su esposa, Sabina, fueron arrestados. Pasó 14 años prisionero en las cárceles comunistas, incluyendo 3 años incomunicado en una celda subterránea, sin poder ver la luz del sol. Sólo veía a sus guardias y torturadores.1

Fue entonces que Wurmbrand escribió el libro que he mencionado. Es un libro muy bueno y quizás poco comprendido. Si alguien tiene la intención de leerlo le recomiendo que piense como si estuviera preso. Para entender un libro como este hay que ponerse en los zapatos del autor.

Sin decir más transcribo la meditación No. 25 que es una de las que más me han hecho pensar.

¿Por qué no permitió Jesús que le hicieran rey?

Al darse cuenta Jesús de que los judíos querían hacerle rey, se retiró (Juan 6:15). Seguramente Él hubiera sido mejor rey que Herodes, y de hecho lo sabía. ¿Por qué, entonces, no aceptó?

Sólo podemos presumir sus razones. Una de ellas sería que la elección no sería Suya. Las naciones son inconstantes, hoy eligen a un rey; mañana lo derrocan. Cristo no acepta los puestos que escogemos para Él. Las elecciones tienen que ser de Él. Su decisión fue la de ser un Salvador para la vida eterna en vez de ser un rey en esta vida.

Por otra parte, el hecho de ser Él un buen Salvador no prueba que hubiera sido un buen rey sobre Judea, exactamente como un buen maestro de escuela dominical podría no ser necesariamente un buen Primer Ministro.

Como hombre, Jesús demostraba a veces una indiferencia total hacia el sufrimiento humano, así como también podía mostrar compasión, pero ninguna de estas actitudes lo dominaba, y Él escogía entre ellas. Le contaron de los galileos inocentes matados por Pilato. Un personaje real en el sentido mundano hubiera mostrado indignación y hubiera organizado la derrota del tirano. Pero Jesús sencillamente dijo: “¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente” (Lucas 13:2-3).

Le cuentan de una catástrofe, de una torre que se ha desplomado matando a dieciocho personas, y Jesús no da instrucciones sobre la necesidad de construir en forma más segura en el futuro, ni organiza ayuda para las familias de las víctimas, sino que repite las palabras mencionadas arriba y hace de ésta otra ocasión para enseñar el arrepentimiento. Solamente reconoce un verdadero motivo para la aflicción: el de no ser santo.

Esta es la actitud correcta de un Salvador, pero no la de un rey terrenal.

Al liberar Jesús a un hombre habitado por demonios, hace que se ahogue un gran hato de cerdos (Lucas 8:33). En dicha ocasión demuestra insensibilidad hacia esta destrucción de propiedad. Pero era aceptable que un Salvador destruyera un hato de cerdos y dejara a alguien empobrecido para poder sanar a su prójimo, y, por lo tanto, Él no se justifica, ni los evangelistas defienden su acción.

Así, Él logra el objetivo que se ha de esperar de un Salvador, mientras que para un rey terrenal, tal comportamiento no sería correcto.

Jesús predice una tragedia nacional: la destrucción del estado judío, pero no pide que los hombres arriesguen sus vidas en defensa de su patria como tendría que hacerlo un rey mundano, sino que dice a sus discípulos: “Entonces… huyan” (Lucas 21:21). El abandono de sus compatriotas en una época tan trágica forzó la ruptura final entre el cristianismo y el judaísmo.

El Salvador les había confiado a los discípulos un depósito de verdad eterna que había que mantener intacto, pues esto era más importante que la defensa de su tierra.

Así piensa un Salvador, pues un rey terrenal tiene otra vocación, y estos dos propósitos no se mezclan.

Jesús no podía ser un rey terrenal, y aquellos que tratan de hacer de Él la persona que resuelve problemas terrenales, están equivocados.

1.- Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Wurmbrand

Anuncios

Un comentario en “¿Por qué no permitió Jesús que le hicieran rey?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s