El noviazgo cristiano


Foto: revolucionj.wordpress.com

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“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” (1 Corintios 10:23)

Para hablar del noviazgo hay que definir en primer lugar qué se entiende por ello de acuerdo a nuestra cultura. Después habrá que analizar varios principios de la Escritura para obtener conclusiones y saber si es algo conveniente o no. La palabra ‘noviazgo’ no aparece en la Biblia pero eso no es problema. Dios nos dejó muchos principios para saber si las cosas propias de nuestro tiempo son correctas o incorrectas.

El concepto según el mundo

Es difícil encontrar una definición satisfactoria pues cada cultura pone sus propios parámetros. Algunos vinculan el noviazgo con la proximidad del matrimonio y otros no. El concepto más abierto sería este: El noviazgo es una relación amorosa mantenida entre dos personas con o sin la intención de casarse”. Otro concepto sería: “es una relación social explícitamente acordada entre dos personas para acompañarse en las actividades recreativas y sociales, y en la cual se expresan sentimientos amorosos y emocionales a través de la palabra y los contactos corporales. 1 Debemos aceptar que estos son los conceptos más adoptados en nuestra época.

El concepto de noviazgo es tan abierto que no define edades ni sexo; o sea que se puede tener un(a) novio(a) a cualquier edad y no importando que se conforme de parejas del mismo sexo. El pensamiento humanista de nuestra época gobierna la manera de relacionarse unos con otros. A medida que se fue dando la revolución sexual se fue desvinculando la idea del noviazgo y el matrimonio.

De acuerdo a Aristóteles, el noviazgo tal y como lo entendemos hoy vendría siendo una amistad por interés y placer que además de imperfecta es temporal. 2 El principal problema con el noviazgo es que es una relación sustentada en emociones pasajeras.

Cuando dos o más personas entablan una relación de cualquier tipo sin compromisos de por medio éstas no pueden ser duraderas. Las situaciones que se dan en el noviazgo nos dan una gran clave para entender si es sano o no –humana y espiritualmente– entablar una relación así. La intensidad, la duración, la formalidad, la finalidad y la sexualidad nos abren el panorama para respondernos la pregunta: ¿es sano y bueno el noviazgo? Quizás hasta aquí muchos jóvenes sinceros y honestos consigo mismos tendrían suficientes argumentos para terminar su(s) relación(es) de noviazgo. Pero prometimos analizar la postura bíblica. Veamos.

La Biblia marca el camino

En la cultura hebrea se habla del desposorio, no del noviazgo. El desposorio era una compromiso entre un hombre y una mujer que tenía como finalidad llegar a casarse. El pacto se hacía delante de testigos. En esta situación la novia quedaba como la prometida, consagrada para el novio. 3 La formalidad y seriedad de este compromiso eran tan fuertes que Dios juzgaba como adúlteros a un hombre y una mujer que sostuvieran relaciones sexuales si la mujer estaba desposada con otro. “Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti.” (Deuteronomio 22:23-24).

En el desposorio no había contacto de tipo sexual (caricias o coito), pues la ley de Dios sólo aprueba el sexo dentro del matrimonio. Con esto en mente ya podemos ver lo lejos y opuestos que están el noviazgo mundano del noviazgo bíblico.

Con un solo texto podemos tirar la práctica del noviazgo según el mundo. La Biblia dice: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.” (1 Corintios 6:17).

La palabra fornicación (gr. porneía) es bastante amplia y se refiere a cualquier relación sexual ilícita. El mandamiento dice: huye de la fornicación. ¿Se podrá tener un noviazgo de acuerdo al concepto moderno y cumplir el mandamiento? Imposible.

Todo tiene su tiempo

Quizás te estarás preguntando: ¿Y cuando tendré una novia? Pues cuando pienses en casarte. El hombre más sabio –después del Señor Jesucristo– dijo: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.” (Eclesiastés 3:1). Si no es momento de casarte entonces piensa en otra cosa. Cada etapa de la vida es demasiado bella como para arruinarla con cosas que no aprovechan. Y cuando estés seguro de casarte elige bien a tu cónyuge, pues es una de las decisiones más importantes de la vida.

1 Noviazgo. Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Noviazgo)

2 POLO, Leonardo. “La amistad en Aristóteles”, Anuario Filosófico, nº 32 fascículo 2. Pamplona, 1999, pp. 477-485 (http://www.iterhominis.com/03_Polo/05_Artigos/AF_004.htm)

3 “Compromiso y matrimonio”. Lic. Prof. Yehuda Ribco (http://serjudio.com/rap1901_1950/rap1928.htm)

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Un comentario en “El noviazgo cristiano

  1. Muy buen artículo, este tema se podría extender para mostrarlo al mundo entero, como para dedicarlo a muchas personas seculares, seudo cristianos y Cristianos, ya que es un tema a su ves, delicado, pero tiene que convencer a muchos, muy bueno..👍
    Saludos

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