Sé ejemplo


“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12)

Todos deberíamos abrazar ese consejo del apóstol Pablo dado a Timoteo: sé ejemplo. Creo que Pablo no hacía otra cosa que aplicar las palabras de Jesús cuando dijo: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, () enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; (Mateo 28:19a, 20a). Todos tendemos a mirar esta gran comisión centrándonos en el fin: los discípulos que haremos; pero se nos olvida que un discípulo sigue a un maestro. ¿Somos la clase de maestros que requieren los discípulos? Si miramos las palabras de Jesús desde este ángulo entonces surge la necesidad de transformarnos en la clase de enseñadores que quienes van detrás de nosotros merecen.

Ser ejemplo es ser un modelo, un patrón del cual se puedan obtener copias fieles, un tipo o figura de algo (o alguien). ¿Qué clase de modelo somos como para que de nosotros salgan réplicas honrosas? Y como todo cristiano sigue a Uno más grande, bueno sería reflexionar en lo siguiente: ¿hasta dónde nos hemos conformado o ajustado a la imagen de Cristo?

Un verdadero ejemplo no es el que se jacta con sus labios, sino el que con su hechos lo demuestra. Nada mejor que echar un vistazo al mismo Pablo: en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. () Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; () en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; (2 Corintios 11:23b, 25a, 26-27). Sus palabras solo pueden considerarse o como locura, jactancia o testimonio. No cabe duda que son el humilde testimonio de uno que supo ser maestro.

Por las palabras de Pablo entendemos que el maestro va más allá que el discípulo. Si alguno pretende formar discípulos sepa que sus tareas y obligaciones crecerán al doble. Tales cristianos sirven más que otros y son más abundantes en su trabajo que los demás. Nadie se toma esta gloria para sí mismo, pues los pupilos saben a quien señalar como modelo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. (2 Corintios 12:6b).

Ser ejemplo es un reto. Un reto para todos. Si alguno quiere ser ejemplo entienda qué requiere dar de sí mismo.

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” (Efesios 5:1)

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