Fuego consumidor

“Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló.” (Levítico 10:3)

La santidad es un atributo o cualidad del carácter de Dios. Él muestra o resalta esa cualidad a través de los que se acercan a Él. Dios siempre se mostrará santo cuando sus siervos se acerquen a Él. La consecuencia para Dios siempre será la misma: ser admirado por su santidad, pero para la gente que le sirve la consecuencia dependerá de la rectitud de su corazón. Definitivamente, Nadab y Abiú, hijos de Aarón, llevaron en sí mismos la consecuencia de su pecado. Sigue leyendo

La mente del siervo

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“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Corintios 2:16)

“Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”; entrar en la mente divina es posible, porque conocer a Dios es posible. Pero tener la mente –o la mentalidad, forma de pensar– de algún otro va más allá de aprender sus principios y doctrina. Cristo mismo afirmó que las Escrituras daban testimonio de él “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39), pero un verdadero discípulo de Cristo no se conforma con memorizar mandamientos y conocer doctrina; el llamado del Maestro es a tomar su ejemplo, no solamente sus palabras. Sigue leyendo