La fidelidad de quienes aman


La fidelidad es una virtud que se desprende del amor. Aunque el amor es la mayor de las virtudes, para poder comprenderla debemos de desmenuzarla en aquello que produce. Así el amor es la fuente de la bondad, la templanza, el dominio propio, la compasión, la misericordia, la justicia y la fidelidad, por mencionar algunas. Cuando definimos cada una de esas cosas podemos entender el verdadero significado del amor.

La fidelidad es la virtud que reflejan aquellos que aman la verdad. El compromiso con la verdad hace fieles a las personas. La fidelidad a la verdad se manifiesta en la fidelidad a quienes amamos. El porqué los cristianos se amen tiene su base en el amor de Cristo por nuestras vidas. Su ejemplo nos empuja a hacer lo mismo; pero amar a otros también es una decisión, esto es que surge de la propia voluntad considerando el ejemplo de uno más grande: Dios.

Es en la decisión de amar que surge la fidelidad, un compromiso de permanecer juntos. Fiel es el hombre o la mujer, que libres de ambiciones personales, no buscando lo suyo, buscan lo verdadero y por tanto el bien de los demás. Es la fidelidad la fuerza que mantiene unidas a las personas cuando en verdad se aman. No importa el momento, no importa la situación, no importa el problema, no importan las ofensas… el hombre fiel siempre permanece a lado de quienes ama.

Los apóstoles no tenían madura esta virtud, pues a pesar del tiempo que pasaron en compañía de Jesús, rodeados de vivencias inigualables, cuando su amor fue probado se hallaron faltos. Aquella noche donde el sueño los rindió, su amor también se rindió y huyeron dejando solo al Maestro. No así Jesús, de quien Juan dio testimonio diciendo: “sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” (Juan 13:1). La fidelidad te impide renunciar a quienes amas, y es por eso una de las virtudes que hablan de una madurez sobresaliente.

El hombre fiel espera que aquellos quienes son el objeto de su amor vuelvan sus corazones en ese mismo pensar. Pero aún si esto no sucede pronto, sabe esperar, sembrar e irrigar hasta que ocurra. La fidelidad, ni ninguna otra virtud producen milagros, solo son la mecha que al consumirse detona acciones bellas en la vida de otros.

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