Virtudes sin género


La virtud consiste en el hábito de obrar bien. Es valiente quien practica la valentía, justo quien practica la justicia y generoso quien practica la generosidad. Nadie se gana el título de virtuoso si su conducta no se muestra habitualmente exaltando la rectitud y la perfección.

El carácter virtuoso se aprende, nadie llega a tenerlo por naturaleza. De ahi que entendamos la importancia de dirigir constantemente nuestros pasos hacia lo bueno. Cuando tenemos la disposición correcta el aprendizaje es posible.

Alabar la mansedumbre de Moisés, la valentía de Josué, el celo de Elías, la sabiduría de Salomón, la paciencia de Jeremías, la santidad de José, y el carácter de un sin número de personajes bíblicos no nos lleva a ningún lado si al mismo tiempo no anhelamos ser como ellos. Los anhelos se materializan en acciones.

A veces podemos confundir la virtud con un rol. Se tiende a pensar que para ser irreprensible se tiene que ser un obispo o un diácono, o que para ser paciente se tiene que ser un profeta, o que para ser tierno y compasivo se tiene que ser maestro de niños. Las virtudes no están ligadas a un rol en la vida, sino a una manera de ser.

El hecho de que muchas de las virtudes que resaltan en la Escritura se manifiesten en la vida de varones piadosos, tampoco implica que las virtudes estén ligadas al género. No se es más o menos virtuoso por ser hombre o mujer. En Cristo Jesús no hay distinción entre varón y mujer, pues todos somos uno en Cristo Jesús.

Una niña puede ser tan valiente y esforzada como un hombre llamado Josué, tan mansa y humilde como un hombre llamado Moisés, tan santa como un hombre llamado José, tan paciente como un hombre llamado Jeremías, tan tierna y dulce como nuestro Dios.

Lo mismo los varones, pues pueden llevar en sí mismos la ternura de un Dios que dijo: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” (Isaías 49:15). Ser maternal no habla de género, sino de comprensión, cariño, afecto entrañable y ternura.

El calificativo de “virtuosa” se lo lleva una mujer en el capítulo 31 del libro de los Proverbios de Salomón. Pero hay que leer con atención: la virtud no está en el rol de vida de tal mujer ni mucho menos en las habilidades que poseía. La virtud está en el carácter detrás de cada habilidad o acción que la motivaba a ser quien era sin importar el rol de vida que tomara.

Muy pocos anhelan ser como Cristo. Muy pocos estarán a la derecha del Cordero para escuchar las palabras: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:34). Ser virtuoso o virtuosa no habla de una condición especial con la que solo unos afortunados nacen, sino que son especiales quienes son virtuosos pues en esta vida muy pocos anhelan ser así.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s