Alma en reposo


El alma sosegada siempre tiene claridad en el camino. El asunto de nuestra paz no es un asunto pequeño. Cuando las responsabilidades, los problemas y las mil situaciones que resolver nos agobian, lo primero que es sacudido es nuestra calma interna. Mantener el espíritu quieto aún en medio de los retos es un arte que debemos dominar.

El alma intranquila debería de correr hacia los fundamentos tan pronto como empieza a hundirse. Es posible caminar sobre las aguas siempre y cuando no perdamos de vista el propósito. Pedro no dudó del poder de Cristo, de ser así no hubiera clamado a él por ayuda. Mas bien dudó de sí mismo, de si tendría o no la capacidad de realizar esa hazaña aún cuando las olas intentaron hundirlo.

Esa base firme siempre será la verdad. Ella siempre está ahí para sostenernos, y es sobre ella que nuestro propósito de vida está siendo edificado. “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?” (Salmos 11:3). Un fundamento es un propósito o un plan de vida. Nuestro propósito no puede jamás ser destruido, porque ya ha sido trazado por la mente divina y se sostiene en un pacto de amor. No nos hizo una promesa sobre la nada, sino sobre su propia sangre.

La paz de un cristiano tiene la calma de un río; al menos ese es el anhelo de Dios. El sonido del agua corriente es de lo más relajante, y solo cuando nuestra paz toma la figura de un río nuestra justicia puede ser como las olas del mar. El contraste es acentuado, porque cuando el mar ruge y rompe en las peñas lo que produce es asombro y sobresalto. La justicia o las virtudes en nuestro carácter deben ser tan fieras y estrepitosas como el mar picado. La paz interna detona el poder del cristiano del mismo modo que el cauce de los ríos alimenta de continuo la braveza del mar.

Compartir un mismo propósito con quienes nos aman es un lugar de refugio, porque cuando no tengamos una respuesta o un curso de acción claro, siempre habrá un amigo que nos lo haga comprender o un padre que nos ayude a entender. El alma no tiene por qué estar intranquila cuando estamos rodeados del amor de otros. El poderoso abrazo de quien te ama te hace indestructible.

Levanta el ánimo, hazte una promesa y demuéstrate que eres invencible. Las batallas siempre se ganan de adentro hacia afuera.

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