Justos afligidos


“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” (Salmos 34:19)

Los problemas son parte de la vida. En realidad no existe una vida sin problemas, pues estos se presentan sin importar de quién se trate, su rango de edad o su calidad moral. En esta vida, el origen de las situaciones difíciles es variado. Sin importar el origen de nuestras aflicciones, lo importante es saber qué hacer en tiempos difíciles.

La vida cristiana no está exenta de situaciones difíciles. El texto dice “muchas son las aflicciones del justo”. No solo dice que tendremos problemas, sino nos asegura que serán bastantes, abundantes o numerosos. ¡Qué importante es tenerlo presente para no sorprendernos cuando la adversidad se presente! Hoy existen muchas personas que rehusan vivir situaciones difíciles y por eso no pueden obtener lo que anhelan. ¡Cuánto más no deberían amar los retos aquellos que buscan gloria, honra e inmortalidad!

La comodidad evita el crecimiento, el relajamiento inhibe el emprendimiento y la pereza impide una victoria. Vivir al filo del estrés nos empuja a esforzarnos y a encontrar mil salidas y respuestas que antes no teníamos a la vista. Tenemos capacidades que están ocultas hasta el momento en que una circunstancia estira más de nosotros.

La promesa dice que seremos librados de todas nuestras aflicciones. Ser librado es salir victorioso de una batalla, ser puesto a resguardo o ser arrebatado de en medio de una situación complicada. Definitivamente Dios opera por encima de nuestro entorno, en el ámbito de lo sobrenatural, pero salvo que alguno de nuestros problemas sea sobrehumano, entonces Dios actuará de manera milagrosa.

Debemos reconocer que los problemas de la vida se resuelven en el entorno de lo natural, por lo tanto es nuestra manera de asumir las cosas lo que nos libra de nuestras aflicciones. No hace falta ayuda sobrenatural, sino solo atesorar los principios de nuestro Dios que nos pueden librar de cualquier aflicción.

Cuando no podemos cambiar nuestras circunstancias presentes, lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud. Nuestra actitud positiva es la que debe tomar el mando en medio de un problema o situación difícil.

No rehuses enfrentar problemas. No esquives cosas que te impliquen esfuerzo y dedicación. Los retos traen consigo problemas, pero aprende a transformar un valle de lágrimas en fuente de aguas. Muchos podrán beber de tu consuelo y la lluvia de Dios llenará los estanques.

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