¿Se Puede Dejar de Sufrir?

Tomo el artículo de Marta Sader “En contra de las ciudades perfectas” de la Revista AD, España, para abordar el tema y responder la pregunta: ¿Se puede dejar de sufrir? Así como en las ciudades las “malas hierbas” y los agujeros en las casas y edificios pueden traer algo benéfico, también lo son los problemas y dificultades en nuestra vida.

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¿Para Qué Sirve el Sufrimiento?

Después de vivir una situación que nos hizo sufrir, es común que nos preguntemos ¿Para qué sirve el sufrimiento? La respuesta es que si bien la tristeza y el sufrir no es deseable ni grato para nadie, sí podemos sacar provecho de cada una de esas situaciones dolorosas. Pero depende de cada uno el sacar provecho de una situación de sufrimiento.

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¿Cómo Dejar de Sufrir?

Seguramente te has preguntado en más de una ocasión: ¿Cómo puedo dejar de sufrir? ¿Se puede parar de sufrir? En esta cápsula mencionaré 5 principios que pueden serte útiles para enfrentar los problemas, angustias, tristezas y dificultades.

Como dijera Anatole France: “Sabed sufrir: sabiendo sufrir, se sufre menos”, o el psiquiatra Viktor Frankl: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

Una mirada a la palabra “padre”

La palabra hebrea para decir “padre” es la palabra “ab”. Es de los primeros términos en la concordancia Strong’s, pues se desprende de la primera palabra de entre todas las que contiene las Sagradas Escrituras en hebreo por orden alfabético. No es casualidad, pues la misma palabra puede traducirse como “el que origina” o “el que produce” algo. Sigue leyendo

Justos afligidos

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” (Salmos 34:19)

Los problemas son parte de la vida. En realidad no existe una vida sin problemas, pues estos se presentan sin importar de quién se trate, su rango de edad o su calidad moral. En esta vida, el origen de las situaciones difíciles es variado. Sin importar el origen de nuestras aflicciones, lo importante es saber qué hacer en tiempos difíciles. Sigue leyendo

Hace trece años

Los días pasan y poco a poco se hacen años. Cada año vivo el hermoso reto de llevarte en mis brazos y guiarte todos los días con lo mejor que tengo: un conocimiento del Dios vivo. Tu padre no es un magnate, ni tampoco tengo tantas posesiones ni dinero como para creer que puedo heredarte todas esas cosas. Aunque poseyera todas aquellas cosas que dan estabilidad y satisfacción temporal, eso no sería el legado que en realidad quiero dejarte. Somos y vivimos por convicciones, no por dinero ni posesiones. Sigue leyendo

Los sueños de Dios

“Jehová cumplirá su propósito en mí;” (Salmos 137:8).

Los planes de Dios se hacen realidad a través de personas. Dios ha designado un propósito para cada uno de sus hijos, una misión que cumplir. Somos nosotros en quienes sus sueños se hacen realidad. El grave problema es que nosotros no lo entendemos así. Creemos que nosotros debemos cumplir los sueños de Dios, pero en realidad somos nosotros los que debemos dejar que Dios cumpla su sueño en nosotros. Sigue leyendo

No hay luz en el camino

¿Se han apagado las luces en derredor de ti? ¿Se ha consumido la última vela que te alumbraba? ¿El camino ha quedado oscuro y tienes temor de proseguir? A veces hay días donde el entorno se nubla y no podemos ver lo que tenemos de frente. Solo mira que tu ánimo no se fatigue, ni que tu entendimiento se oscurezca. La oscuridad de la noche nunca debe invadir tu corazón y apagar tu luz interna. Sigue leyendo

Sobre los hombros

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” (Juan 14:12)

Cuántas ideas pudieron cruzar por la mente de los discípulos cuando Jesús les aseguró que lograrían mayores cosas que Él. El Maestro era una persona con un sin número de cualidades que se erigía en el lugar más alto que pudieran concebir. El discípulo no es más que su maestro –o no es estimado mayor a su maestro–, bástele al discípulo ser como su maestro, dijo Cristo una vez, refiriéndose al menosprecio del cual los discípulos serían partícipes y no iban a poder evitar. Si al Maestro lo maltrataron no habría consideraciones, con cuanta saña no se levantarían contra sus discípulos. Sigue leyendo