Memorias de un joven

¿Quién soy? Conforme pasa el tiempo voy construyendo mi propia historia. No soy sino lo que cada día construyo con mis decisiones. Soy lo que yo mismo he querido ser.

Hace veinte años que inició mi vida. No es que tenga veinte años de edad, sino que hace veinte años rendí mi vida a Cristo. Conocí la vida cuando conocí el evangelio. Sigue leyendo

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El mejor año de mi vida

Ha transcurrido el mejor año de mi vida. El año más maravilloso que jamás he vivido. Mil detalles de parte de nuestro Dios, y otras cosas un tanto inmensas que no pueden llamarse detalles: vivo colmado de bendiciones.

Estoy agradecido con Dios por cada experiencia que hace único su amor, pero hoy reconozco que el mayor tesoro que poseo son todos ustedes. Llegaron a mi vida para quedarse prendidos de mi corazón. No sé cómo le hicieron o cómo le hice, sólo sé que no soy el mismo sin ustedes. Sigue leyendo

Carta de un padre

Vivo agradecido con Dios por cada momento que he vivido a lado de ustedes. Desde que los conozco no mido la vida en años, sino en momentos, porque lo que le da sentido a nuestros días son los momentos que pasamos con la gente que amamos. Decir que he vivido varios años con cada uno de ustedes es decir nada; pues yo he vivido estos años de hermosos, lindos, preciosos y fascinantes momentos con cada uno ustedes. Sigue leyendo

La fe que vence al mundo

Un año más se ha ido y nuestra esperanza debe estar más viva que nunca. Mientras planeamos lo que haremos y las cosas que emprenderemos siempre hay algo que debe guiarnos: el hambre y sed de conquista buscando una iglesia mejor.

Este año se ha distinguido de otros porque la verdad aprendida nos ha confrontado con lo que somos. No es que hallamos descubierto si somos mucho o somos poco, sino que sencillamente nos hemos atrevido a descubrir, por medio de la verdad, quienes somos para obtener un estímulo infalible en nuestro afán de parecernos más al Maestro. Sigue leyendo

Un corazón abierto

Un corazón abierto es como un secreto revelado. Nuestro espíritu guarda mil misterios que no son revelados sino hasta el momento en que el amor de alguien logra cascar nuestro corazón.

Si expresar lo que pensamos a veces es difícil y somos inseguros para hacerlo, exponer lo que sentimos es algo que la mayoría evita, pues nadie quiere sufrir un daño que toque las fibras más sensibles de nuestro ser. Pero aquellos que andan en un vínculo de amor genuino logran tener entre ellos un cariño y afecto profundo en donde no hay barreras para expresar un amor entrañable. Sigue leyendo

Hijos espirituales

“a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.” (1 Timoteo 1:2)

Un discípulo es un hijo. El mayor grado de profundidad en la relación entre cristianos no se da en aquellos que te llaman amigo, hermano, pastor o maestro, sino en aquellos que te llaman padre. No por nada Jesús llamaba a sus apóstoles “hijitos” (Juan 13:33, Juan 21:5). Si bien es cierto que el término “hijitos” fue usado en el Nuevo Testamento como una forma tierna y cariñosa en la que los apóstoles se referían a los discípulos, no por eso se debe asumir que referirse así a las personas era una mera costumbre. Así llamaba el apóstol Pablo a los gálatas (Gálatas 4:19) y el apóstol Juan así se refería a los discípulos en sus cartas, pero basta leer las palabras que les escribían para darse de cuenta de que en verdad veían como hijos a sus discípulos. Sigue leyendo

Quema los barcos (Burn the ships)

Cuenta una anécdota que cuando Alejandro Magno se dispuso desembarcar en Fenicia y conquistar el imperio persa, las condiciones no le eran del todo favorables. Sus enemigos triplicaban en número a su ejército. Aunque el factor numérico no siempre juega un papel determinante en una batalla y así ejércitos numerosos no son sinónimo de victoria, en esta ocasión el gran Alejandro quiso asegurarse de que sus tropas solamente tuvieran una opción: la victoria. Sigue leyendo

La perfecta unidad

“para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21)

El modelo de unidad perfecta lo encontramos en Dios. El Padre y el Hijo uno son y se relacionan íntimamente de una manera constante. En el capítulo 17 del evangelio de Juan, el Señor Jesús oraba. En más de una ocasión repite su gran anhelo de ver a sus discípulos unidos. No es un asunto menor el que la iglesia viva en unanimidad, pero el que Jesús haya puesto como ejemplo su vínculo de unidad con el Padre nos habla de las bases de la unidad y del grado de unión que debemos tener los unos con los otros. Sigue leyendo

Fuego de lo alto

“Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.” (1 Reyes 18:38)

Todos los milagros que relata la Escritura nos llenan de asombro. El mencionado en el texto inicial quizá sea uno de los más comentados por el pueblo de Dios. Después de las plagas en Egipto y el cruce del mar rojo, el fuego que cayó del cielo sobre el altar de Elías es uno de los milagros mejor recordados entre los que amamos a Dios. Desde luego que la hazaña de Dios en respuesta a la oración de un hombre, para mostrarle a su pueblo que Él era el único Dios vivo y verdadero, es algo que conmueve corazones. Es aquí donde los cristianos debemos poner atención, pues las cosas que quedaron escritas son para amonestarnos a quienes nos han alcanzado los fines de los tiempos (1 Corintios 10:11). Sigue leyendo

Fuego consumidor

“Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló.” (Levítico 10:3)

La santidad es un atributo o cualidad del carácter de Dios. Él muestra o resalta esa cualidad a través de los que se acercan a Él. Dios siempre se mostrará santo cuando sus siervos se acerquen a Él. La consecuencia para Dios siempre será la misma: ser admirado por su santidad, pero para la gente que le sirve la consecuencia dependerá de la rectitud de su corazón. Definitivamente, Nadab y Abiú, hijos de Aarón, llevaron en sí mismos la consecuencia de su pecado. Sigue leyendo

Todo es vuestro

“Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.” (1 Corintios 3:21-23)

La primera carta a los corintios nos relata la condición de una iglesia dividida. Las amonestaciones, consejos, órdenes e instrucciones de Pablo resuenan por toda la carta. Cuando no se está procurando la unidad hay divisiones. Las divisiones se manifiestan aún en las cosas más sencillas de la vida. La causa de tales divisiones era que los cristianos tenían una mente carnal cuando las circunstancias exigían ser más espirituales. Ese fue el diagnóstico de Pablo. Sigue leyendo

Haced discípulos

“enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;” (Mateo 28:20a)

Instruir, enseñar, educar y formar. No sabría con qué otras palabras describir lo que significa hacer un discípulo. Si un cristiano que lleva ya algún tiempo caminando en la verdad no lleva en su corazón a los que vienen detrás de él, entonces tal persona ha perdido de vista el reino de los cielos y su verdadera meta. Cuando estemos frente a frente con el Juez de toda la tierra, la demanda no será una ofrenda de oraciones, ayunos, doctrina bíblica y predicaciones; sino de almas, es decir el fruto de nuestroa piedad. El cristiano que no tiene el poder de replicar en otros su misma fe, amor, espíritu y doctrina es un siervo inútil. Sigue leyendo

Los días de Gedeón

“Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar.” (Jueces 7:7)

La historia de Gedeón es un ejemplo de lo que unos pocos pueden hacer cuando ponen su confianza en Dios. Algunos toman esta historia para hacer énfasis en la elección de Dios para con unos pocos y con esos cumplir su obra. Después de todo nuestro Dios puede salvar con muchos o con pocos, y pareciera que tiene preferencia por los pocos (1 Samuel 14:6). Pero hay un aspecto que no debemos pasar por alto, y es el que Dios no hace una elección arbitraria sino bien pensada. Sigue leyendo

Los valientes de David

“…y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: (…) ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? (…) Los tres valientes hicieron esto.” (2 Samuel 23:16-17)

De todas las virtudes, quizás la valentía sea la más admirada. Todos alaban al valiente aunque pocos sigan su ejemplo. Esto es una paradoja, pues siendo de las virtudes la más loada también es la más rehuida. En el ejército de David había miles de personas, pero la Biblia se toma el tiempo para resaltar la actitud de poco más de treinta hombres a los que llama “los valientes de David” (2 Samuel 23:8-39). Y por si fuera poco, de entre esos había tres que sobrepasaban a todos en valentía (2 Samuel 23:19). ¿Será posible que en la iglesia contemporánea encontremos hombres y mujeres con tal virtud? Sigue leyendo

Los liberales de Macedonia

“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.” (2 Corintios 8:1-2)

El apóstol Pablo hace notar dos cosas con las cuales describe a las iglesias de Macedonia: pobreza y generosidad. Para la mente carnal ambas cosas no se llevan: ¿cómo pudiera alguien pobre ser generoso o dar con liberalidad? Y no solo eran pobres, sino profundamente pobres. Además se nos dice que vivían un momento de tribulación cuando al mismo tiempo se dispusieron a reunir fondos para dar una ofrenda a otros cristianos necesitados. El ejemplo de los cristianos de Macedonia resalta una virtud: la liberalidad. Sigue leyendo

Los fieles de Cloé

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” (1 Corintios 1:10-11)

Cosas extrañas sucedían en Corinto en ausencia del apóstol Pablo. La iglesia estaba fuera de orden e incurriendo en pecados. Casi irremediable el caos que se daba, pero la historia de la iglesia de Corinto dio un giro. No fue gracias a un milagro, pues los milagros son manifestaciones sobrenaturales cuando la capacidad humana termina. La Escritura dice: “Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé…” (1 Corintios 1:11a). Si acaso hubo un “milagro” no provino del cielo, sino de la fidelidad de los cristianos de Cloé. Ellos fueron los que informaron al apóstol Pablo del caos reinante en Corinto. Sigue leyendo

El ejemplo de un líder

“Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.” (Deuteronomio 34:10-12)

El ejemplo de un líder trasciende por generaciones. Sus nombres quedan inscritos en las páginas de la historia para testimonio a muchos. Así fue con Moisés. Aún después de varios siglos sigue siendo uno de los mejores ejemplos de liderazgo en la Biblia. De él se dicen muchas cosas buenas, “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” (Números 12:3). Si alguno en la iglesia ha sido llamado para ejercer un liderazgo, bien haría en mirar el ejemplo de Moisés y aprender de sus aciertos y sus errores. Sigue leyendo

Más que vencedores

“Y del mismo modo como en los Juegos Olímpicos no son coronados los más bellos y fuertes sino los que luchan (que entre estos están los vencedores), los que actúan rectamente son los que conquistan con derecho las cosas bellas y buenas de la vida, volviendo sus propias vidas por sí mismas deleitables” –Aristóteles 1

Todo aquel que lucha lo hace por obtener una victoria, de no ser así todo esfuerzo no tendría sentido. Pero ningún competidor está seguro de su victoria, pues nadie conoce el futuro como para creer que la pelea es mero trámite para ser coronado vencedor. Por eso todos luchan a su máxima capacidad, para poner a prueba su destreza y tener una oportunidad de saborear el triunfo: de ser el vencedor. Sigue leyendo

Sé ejemplo

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12)

Todos deberíamos abrazar ese consejo del apóstol Pablo dado a Timoteo: sé ejemplo. Creo que Pablo no hacía otra cosa que aplicar las palabras de Jesús cuando dijo: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, () enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; (Mateo 28:19a, 20a). Todos tendemos a mirar esta gran comisión centrándonos en el fin: los discípulos que haremos; pero se nos olvida que un discípulo sigue a un maestro. ¿Somos la clase de maestros que requieren los discípulos? Si miramos las palabras de Jesús desde este ángulo entonces surge la necesidad de transformarnos en la clase de enseñadores que quienes van detrás de nosotros merecen. Sigue leyendo

Cuando el maná faltó

“…y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.” (Josué 5:12b)

Durante cuarenta años el pueblo de Israel se sustentó con pan del cielo. Esto fue un milagro que como tal nunca se repitió. Quizás ver a Elías alimentado por cuervos, o ver a nuestro Señor Jesucristo proveyendo pan a más de cinco mil personas hayan sido los acontecimientos que más se asemejaron al milagro que día a día se dio durante cuarenta años en el desierto. Cada milagro narrado en las Escrituras tiene su gloria; pero el que Dios alimentara toda una nación con comida no conocida es algo que sobrepasa cualquier milagro de providencia o multiplicación. Sigue leyendo