Cómo ocuparse de la salvación

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“ Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12)

Hay una cosa por la cual los verdaderos cristianos trabajan incansablemente. Según nuestro texto base, el ocuparnos de la salvación es un asunto prioritario. Entendemos por ocupación el dedicar parte de nuestro tiempo, dinero y esfuerzos por alcanzar algo. Si el cristiano busca la gloria, honra e inmortalidad, ¿cómo podemos ocuparnos para finalmente alcanzarlo? Llegar a la meta, llegar al final, obtener la salvación eterna es el anhelo de todo aquel que quiere caminar con Dios. Sigue leyendo

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Los liberales de Macedonia

“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.” (2 Corintios 8:1-2)

El apóstol Pablo hace notar dos cosas con las cuales describe a las iglesias de Macedonia: pobreza y generosidad. Para la mente carnal ambas cosas no se llevan: ¿cómo pudiera alguien pobre ser generoso o dar con liberalidad? Y no solo eran pobres, sino profundamente pobres. Además se nos dice que vivían un momento de tribulación cuando al mismo tiempo se dispusieron a reunir fondos para dar una ofrenda a otros cristianos necesitados. El ejemplo de los cristianos de Macedonia resalta una virtud: la liberalidad. Sigue leyendo

Los fieles de Cloé

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” (1 Corintios 1:10-11)

Cosas extrañas sucedían en Corinto en ausencia del apóstol Pablo. La iglesia estaba fuera de orden e incurriendo en pecados. Casi irremediable el caos que se daba, pero la historia de la iglesia de Corinto dio un giro. No fue gracias a un milagro, pues los milagros son manifestaciones sobrenaturales cuando la capacidad humana termina. La Escritura dice: “Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé…” (1 Corintios 1:11a). Si acaso hubo un “milagro” no provino del cielo, sino de la fidelidad de los cristianos de Cloé. Ellos fueron los que informaron al apóstol Pablo del caos reinante en Corinto. Sigue leyendo

He aquí el Cordero de Dios

Foto: katemarieheroff.com

Foto: katemarieheroff.com

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)

El nuevo nacimiento es un milagro. Un milagro espiritual que da frutos visibles. La persona nacida de nuevo da evidencias o señales claras de ser una nueva criatura. Según nuestro texto inicial un nuevo nacimiento conlleva dos aspectos: nacer de agua y del Espíritu. No son dos nacimientos, es uno solo. Nacer de agua es una alusión al arrepentimiento. Juan el Bautista explicó este concepto cuando dijo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; (Mateo 3:11a). Jesús estaba dando énfasis al arrepentimiento, pero el nuevo nacimiento conlleva un aspecto más: nacer del Espíritu. Si alguien no es engendrado por el Espíritu no es un hijo de Dios. Sigue leyendo

La raíz del pecado

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“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.” (Lucas 9:23-24)

El pecado es la transgresión a la ley de Dios. La Escritura nos enseña: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” (1 Juan 3:4). Y para que nadie se excuse pensando que la ley de Dios es demasiado incomprensible como para entenderla y vivir sin infringirla, la misma Escritura nos dice: “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.” (Santiago 4:17). Sigue leyendo

La amistad cristiana

Foto: Rediff Pages

Foto: Rediff Pages

El título de la enseñanza no tiene como finalidad evocar la secta de Amistad Cristiana, solo hace énfasis en que analizaremos el concepto de amistad según el cristianismo. La mayor parte de este análisis ha sido tomado integro, respetando la redacción original, de un sitio de Internet sobre filosofía. La fuentes consultadas aparecerán al pie de página. Sigue leyendo

La plomada de Jerusalén

“Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.” (Salmo 102:13-14)

El versículo inicial forma parte de un salmo profético. Su cumplimiento puede darse en más de un momento en la historia. Una posible aplicación la encontramos en el periodo de la cautividad del pueblo judío en Babilonia y su posterior restauración. Otro posible cumplimiento se dará “cuando los pueblos y los reinos se congreguen en uno para servir a Jehová.” (v. 22). Sea cual sea el cumplimiento podemos extraer enseñanzas valiosas para todos aquellos que deseen edificarse como morada de Dios. Sigue leyendo

Piedras vivas

“vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2:5)

Jesucristo es el cimiento de la iglesia. Él es la Petra del pasaje de Mateo 16:18 sobre la cual la iglesia está asentada y “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Saber que Cristo es el fundamento da consuelo y esperanza, pero es muy importante aferrarse a la verdad completa. ¿Qué hay de aquellos que son esa casa espiritual, ese sacerdocio santo, o sea las piedras vivas? Los que edificamos la casa de Dios somos nosotros. Dios nos llama piedras vivas. Sigue leyendo

El último sello

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.” (Hechos 4:32)

El reto de toda iglesia moderna que se diga cristiana es compararse con la primera iglesia. Si hay una iglesia digna de imitar es la que describe el libro de los Hechos. Hoy en día muchas iglesias reclaman ser la verdadera, pero se les olvida que el apelativo ‘cristianos’ se originó hace más de dos mil años y no precisamente en el seno de una denominación religiosa, sino en relación a un estilo de vida. El título de ‘cristiano’ no se hereda. Que nadie reclame el calificativo ‘cristiano’ si no vive como aquellos a quienes se les bautizó con ese nombre. Basta mirarse en el espejo de la palabra de Dios para darse cuenta de la apegada o vaga semejanza con la verdad. Sigue leyendo

Si no tengo amor…

“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” (Hechos 3:6)

Uno de los milagros más hermosos en el libro de los Hechos es el citado en el texto anterior. Seguro que Pedro y Juan recordaron las palabras de Jesús cuando dijo: “Y estas señales seguirán a los que creen: …sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” (Marcos 16:17-18). Este y muchos otros milagros dejaban perplejos a creyentes e incrédulos, y glorificaban a Dios por las señales que eran hechas por mano de los apóstoles. El ministerio glorioso del Espíritu Santo moviéndose en la Iglesia estaba cimbrando las puertas del Hades. ¡Aleluya! Sigue leyendo

No améis al mundo

World in eye. Foto: kdtoptometry.com

World in eye. Foto: kdtoptometry.com

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Juan 2:15-17).

La Biblia es el libro divino. Dios nos ha dejado en la Biblia la guía para dirigir nuestras vidas y encontrarle a él. Entre los muchos sabios consejos y mandamientos que nos da encontramos el texto que hemos citado en el cual se nos dice algo claro: no améis al mundo.

Por alguna razón Dios le dio a este mandamiento el título de ‘nuevo mandamiento’. Desde  el versículo 8 se nos dice lo siguiente: “Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.” y luego da el mandamiento: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.”

Este nuevo mandamiento será importante entenderlo para vivir como a Dios agrada. Sigue leyendo