Los buenos

“Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.” (Mateo 23:28)

En los días de nuestro Señor Jesucristo la opinión pública se encontraba dividida en cuanto a su ministerio. Unos decían que era una buena persona, otros que engañaba al pueblo. Sin importar cual fuera la opinión de las personas, Jesús siempre se mostró responsable y continuó con su labor hasta el final. Jesús tenía una meta clara: glorificar a su Padre. Sigue leyendo

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¿Qué es perdonar?

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mateo 6:14-15)

Los humanos somos seres sensibles con un fuerte sentido de dignidad. Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios. No somos entes sin sentimientos y desprovistos de razón. Todos sabemos reconocer cuando se nos ama o se nos odia, cuando se nos bendice o se nos maldice, cuando  se nos tiene en estima y cuando se nos menosprecia. Pero cuando el egoísmo reina en nuestras vidas también nos excedemos en celo por la dignidad propia. Cuando no manejamos bien nuestro sentido de dignidad estamos expuestos a la amargura, un pecado que se alberga como una raíz oculta en el corazón de las personas. Sigue leyendo

El pecado original

El pecado original

¿Qué enseña la doctrina?

  • Adán nos ha transmitido un pecado con el cual todos nacemos afectados: el pecado original. 1
  • Todos los hombres están implicados en el pecado de Adán. 2 Dicho de otro modo, todos somos pecadores en el pecado de Adán.
  • El pecado original se transmite, juntamente con la naturaleza humana, “por propagación, no por imitación” y que “se halla como propio en cada uno”. 3
  • Es un pecado “contraído”, “no cometido” 4.
  • La Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no han cometido pecado personal. 5
  • El pecado original es un dogma de fe. 6

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He aquí el Cordero de Dios

Foto: katemarieheroff.com

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“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” (Juan 3:5)

El nuevo nacimiento es un milagro. Un milagro espiritual que da frutos visibles. La persona nacida de nuevo da evidencias o señales claras de ser una nueva criatura. Según nuestro texto inicial un nuevo nacimiento conlleva dos aspectos: nacer de agua y del Espíritu. No son dos nacimientos, es uno solo. Nacer de agua es una alusión al arrepentimiento. Juan el Bautista explicó este concepto cuando dijo: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; (Mateo 3:11a). Jesús estaba dando énfasis al arrepentimiento, pero el nuevo nacimiento conlleva un aspecto más: nacer del Espíritu. Si alguien no es engendrado por el Espíritu no es un hijo de Dios. Sigue leyendo

La falsa conversión

Foto: develbranded.co.nz

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“Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.” (Mateo 9:16-17)

Uno de los efectos de la verdad es que despierta nuestro entendimiento y nos abre los ojos a nuestra verdadera situación espiritual. Sabernos reprobados por la palabra de Dios puede movernos a hacer cambios en nuestras vidas. Tales cambios son necesarios, pero no suficientes para alcanzar la salvación de nuestra alma. Sigue leyendo

Qué es el arrepentimiento bíblico

Foto: democratic-republicans.us

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“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;” (Hechos 17:30).

Desde que el pecado entró en el mundo el llamado de Dios a los pecadores siempre ha sido al arrepentimiento. La Biblia está llena de exhortaciones que instan a los hombres a arrepentirse: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:7) De principio a fin Dios espera que los seres humanos perdidos se vuelvan a él. Sigue leyendo