La verdadera sujeción

“Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.” (Lamentaciones 3:27)

Las historias de las Escrituras nos fueron dejadas para aprender de ellas. Dios es el mismo hoy y siempre. Si Dios se comportó de cierta forma bajo circunstancias específicas, podemos estar seguros de que al presente él hará lo mismo si ocurren acontecimientos similares. Solo cambia el tiempo y las personas. Después de todo “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol.” (Eclesiastés 1:9). Más aún, los principios de Dios permanecen para siempre, y todo aquel que quiera adquirir sabiduría debe tomar en cuenta sus circunstancias presentes, luego los principios de Dios y actuar conforme a ellos. Sigue leyendo

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La familia de Dios

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,” (Efesios 2:19)

Jesús es el fundamento de la iglesia. Su misión en esta tierra no consistió en convencer a multitudes, sino a personas. Por eso se centró en un reducido grupo al cual le enseñó a vivir la plenitud del cristianismo. A este grupo de personas lavadas de sus pecados, perdonadas de los mismos y santas se les llamó iglesia. El nombre provino de la propia boca de Cristo. La primera mención la encontramos en Mateo 16:18 “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Es en esta asamblea de los santos en donde Jesús centró toda su atención. Él estaba muy ocupado en levantar un grupo de personas completamente parecidas a Él. Y precisamente de este grupo de personas nosotros estamos formando parte: “Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia.” (Salmos 16:3). Sigue leyendo

Cómo ocuparse de la salvación

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“ Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12)

Hay una cosa por la cual los verdaderos cristianos trabajan incansablemente. Según nuestro texto base, el ocuparnos de la salvación es un asunto prioritario. Entendemos por ocupación el dedicar parte de nuestro tiempo, dinero y esfuerzos por alcanzar algo. Si el cristiano busca la gloria, honra e inmortalidad, ¿cómo podemos ocuparnos para finalmente alcanzarlo? Llegar a la meta, llegar al final, obtener la salvación eterna es el anhelo de todo aquel que quiere caminar con Dios. Sigue leyendo

Las siete mentiras fundamento de la Iglesia Católica

El origen de la Iglesia Catolica

Plaza de San Pedro en El Vaticano. By Diliff (Own work) via Wikimedia Commons

El origen de la Iglesia Católica

La Iglesia Católica Romana sostiene que su origen se encuentra en la muerte, resurrección y ascensión de Jesucristo aproximadamente en el año 30 de nuestra era. La iglesia Católica se proclama a sí misma como la Iglesia por la que murió Jesucristo, la Iglesia que fue establecida y construida por los apóstoles. ¿Es ese realmente el origen de la Iglesia Católica? Por el contrario. Aún una lectura superficial del Nuevo Testamento revelará que la Iglesia Católica no tiene su origen en las enseñanzas de Jesús o sus apóstoles. En el Nuevo Testamento, no hay mención del papado, la veneración o adoración de María (o de la inmaculada concepción de María, la perpetua virginidad de María, la ascensión de María, o María como coredentora y mediadora), las peticiones a los santos en el cielo por su intercesión, la sucesión apostólica, las ordenanzas de la iglesia funcionando como sacramentos, el bautismo infantil, la confesión de pecados a un sacerdote, el purgatorio, las indulgencias, o la autoridad paralela de las tradición eclesiástica y la Escritura. Así que, si el origen de la Iglesia Católica no se encuentra en la enseñanzas de Jesús y sus apóstoles, como están registradas en el Nuevo Testamento, ¿cuál es el verdadero origen de la Iglesia Católica? Sigue leyendo

Los días de Gedeón

“Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar.” (Jueces 7:7)

La historia de Gedeón es un ejemplo de lo que unos pocos pueden hacer cuando ponen su confianza en Dios. Algunos toman esta historia para hacer énfasis en la elección de Dios para con unos pocos y con esos cumplir su obra. Después de todo nuestro Dios puede salvar con muchos o con pocos, y pareciera que tiene preferencia por los pocos (1 Samuel 14:6). Pero hay un aspecto que no debemos pasar por alto, y es el que Dios no hace una elección arbitraria sino bien pensada. Sigue leyendo

Los fieles de Cloé

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” (1 Corintios 1:10-11)

Cosas extrañas sucedían en Corinto en ausencia del apóstol Pablo. La iglesia estaba fuera de orden e incurriendo en pecados. Casi irremediable el caos que se daba, pero la historia de la iglesia de Corinto dio un giro. No fue gracias a un milagro, pues los milagros son manifestaciones sobrenaturales cuando la capacidad humana termina. La Escritura dice: “Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé…” (1 Corintios 1:11a). Si acaso hubo un “milagro” no provino del cielo, sino de la fidelidad de los cristianos de Cloé. Ellos fueron los que informaron al apóstol Pablo del caos reinante en Corinto. Sigue leyendo

El ejemplo de un líder

“Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.” (Deuteronomio 34:10-12)

El ejemplo de un líder trasciende por generaciones. Sus nombres quedan inscritos en las páginas de la historia para testimonio a muchos. Así fue con Moisés. Aún después de varios siglos sigue siendo uno de los mejores ejemplos de liderazgo en la Biblia. De él se dicen muchas cosas buenas, “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” (Números 12:3). Si alguno en la iglesia ha sido llamado para ejercer un liderazgo, bien haría en mirar el ejemplo de Moisés y aprender de sus aciertos y sus errores. Sigue leyendo

Más que vencedores

“Y del mismo modo como en los Juegos Olímpicos no son coronados los más bellos y fuertes sino los que luchan (que entre estos están los vencedores), los que actúan rectamente son los que conquistan con derecho las cosas bellas y buenas de la vida, volviendo sus propias vidas por sí mismas deleitables” –Aristóteles 1

Todo aquel que lucha lo hace por obtener una victoria, de no ser así todo esfuerzo no tendría sentido. Pero ningún competidor está seguro de su victoria, pues nadie conoce el futuro como para creer que la pelea es mero trámite para ser coronado vencedor. Por eso todos luchan a su máxima capacidad, para poner a prueba su destreza y tener una oportunidad de saborear el triunfo: de ser el vencedor. Sigue leyendo

Sé ejemplo

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” (1 Timoteo 4:12)

Todos deberíamos abrazar ese consejo del apóstol Pablo dado a Timoteo: sé ejemplo. Creo que Pablo no hacía otra cosa que aplicar las palabras de Jesús cuando dijo: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, () enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; (Mateo 28:19a, 20a). Todos tendemos a mirar esta gran comisión centrándonos en el fin: los discípulos que haremos; pero se nos olvida que un discípulo sigue a un maestro. ¿Somos la clase de maestros que requieren los discípulos? Si miramos las palabras de Jesús desde este ángulo entonces surge la necesidad de transformarnos en la clase de enseñadores que quienes van detrás de nosotros merecen. Sigue leyendo

¿Era Jesús una persona real?

Foto: http://www.stmarys-sprotbrough.co.uk

Foto: stmarys-sprotbrough.co.uk

El siguiente post ha sido tomado íntegro del sitio y-jesus.org (¿Por qué Jesús?). Creo que será de mucha ayuda para todos aquellos que –al igual que yo– son defensores del cristianismo no solo como la mejor ideología o filosofía, sino como el mejor estilo de vida. Puedes descargar el archivo PDF en este enlace ¿Era Jesús una persona real?, o leerlo directamente de mi réplica. Que Dios bendiga a todos. Sigue leyendo

La musica cristiana

Christian music concert. Foto: addiezierman.com

Christian music concert. Foto: addiezierman.com

“Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.” (Salmos 68:18)

En un estudio anterior analizamos la música popular. En este iremos más a fondo con el origen de la música y el uso correcto de ella. ¿Dónde surgió la música? ¿Con qué propósito le fue dada a los hombres? ¿Qué o quién inspira a los hombres a componer piezas musicales? ¿Cómo debemos hacer uso de nuestros dones musicales? ¿Cuál es la forma correcta de alabar a Dios? Estas preguntas las iremos respondiendo a medida que vayamos analizando lo que la Biblia enseña. Sigue leyendo

Avivamiento: ¿anhelo o curiosidad?

Ruinas de Masada. Foto: Internet

Ruinas de Masada. Foto: Internet

El siguiente post ha sido tomado de una publicación de una de las mejores revistas cristianas que conozco: la Revista Avivamiento. El título original de la revista es: “¡Señor!, ¿danos un avivamiento?” que a la vez es una compilación de otras tres publicaciones. El primer fragmento titulado “Condiciones para un avivamiento” es de A. W. Tozer; el título original en inglés es “Revival Conditions”. El segundo fragmento titulado “¡Señor!, ¿danos un avivamiento?” es un artículo de Leonard Ravenhill tomado de su obra Revival Series (Lecture 1)1. El tercer fragmento titulado “¿No derramamos lágrimas por un avivamiento?” también corresponde a Ravenhill y lleva por título original “Have we no tears for revival?”. Sin duda los editores de la Revista Avivamiento hicieron un buen trabajo al seleccionar muy bien este material y traducirlo al español. Espero bendiga sus vidas como ha bendecido la mía. Sigue leyendo

La plomada de Jerusalén

“Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.” (Salmo 102:13-14)

El versículo inicial forma parte de un salmo profético. Su cumplimiento puede darse en más de un momento en la historia. Una posible aplicación la encontramos en el periodo de la cautividad del pueblo judío en Babilonia y su posterior restauración. Otro posible cumplimiento se dará “cuando los pueblos y los reinos se congreguen en uno para servir a Jehová.” (v. 22). Sea cual sea el cumplimiento podemos extraer enseñanzas valiosas para todos aquellos que deseen edificarse como morada de Dios. Sigue leyendo

Piedras vivas

“vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” (1 Pedro 2:5)

Jesucristo es el cimiento de la iglesia. Él es la Petra del pasaje de Mateo 16:18 sobre la cual la iglesia está asentada y “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Saber que Cristo es el fundamento da consuelo y esperanza, pero es muy importante aferrarse a la verdad completa. ¿Qué hay de aquellos que son esa casa espiritual, ese sacerdocio santo, o sea las piedras vivas? Los que edificamos la casa de Dios somos nosotros. Dios nos llama piedras vivas. Sigue leyendo

La casa de David

“Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.” (2 Samuel 3:1)

Una de las épocas más gloriosas en la historia del pueblo de Israel fue el reinado de David. Muchas naciones fueron sometidas durante el mandato de este siervo de Dios. Fueran conquistados u obligados a pagar tributo, los pueblos vecinos temían del poder de los israelitas y su rey. Sin duda, David es uno de los personajes más importantes y mejor recordados en la historia, pero toda gloria tiene una antesala; las circunstancias que pusieron a David por cabeza de pueblos no se dieron de la noche a la mañana, pues como dice la Escritura: “…antes de la honra es el abatimiento.” (Proverbios 18:12b). Sigue leyendo

El último sello

“Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.” (Hechos 4:32)

El reto de toda iglesia moderna que se diga cristiana es compararse con la primera iglesia. Si hay una iglesia digna de imitar es la que describe el libro de los Hechos. Hoy en día muchas iglesias reclaman ser la verdadera, pero se les olvida que el apelativo ‘cristianos’ se originó hace más de dos mil años y no precisamente en el seno de una denominación religiosa, sino en relación a un estilo de vida. El título de ‘cristiano’ no se hereda. Que nadie reclame el calificativo ‘cristiano’ si no vive como aquellos a quienes se les bautizó con ese nombre. Basta mirarse en el espejo de la palabra de Dios para darse cuenta de la apegada o vaga semejanza con la verdad. Sigue leyendo

Si no tengo amor…

“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” (Hechos 3:6)

Uno de los milagros más hermosos en el libro de los Hechos es el citado en el texto anterior. Seguro que Pedro y Juan recordaron las palabras de Jesús cuando dijo: “Y estas señales seguirán a los que creen: …sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” (Marcos 16:17-18). Este y muchos otros milagros dejaban perplejos a creyentes e incrédulos, y glorificaban a Dios por las señales que eran hechas por mano de los apóstoles. El ministerio glorioso del Espíritu Santo moviéndose en la Iglesia estaba cimbrando las puertas del Hades. ¡Aleluya! Sigue leyendo

El Dios del remanente

“Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.” (1 Reyes 19:18)

El profeta Elías vivió en tiempos de mucha apostasía. Quizás nosotros valoramos más su ministerio que la generación a la cual sirvió. Las palabras del profeta denotan lo que se vivía en esos días: “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.” (1 Reyes 19:14). Sigue leyendo