Más que vencedores

“Y del mismo modo como en los Juegos Olímpicos no son coronados los más bellos y fuertes sino los que luchan (que entre estos están los vencedores), los que actúan rectamente son los que conquistan con derecho las cosas bellas y buenas de la vida, volviendo sus propias vidas por sí mismas deleitables” –Aristóteles 1

Todo aquel que lucha lo hace por obtener una victoria, de no ser así todo esfuerzo no tendría sentido. Pero ningún competidor está seguro de su victoria, pues nadie conoce el futuro como para creer que la pelea es mero trámite para ser coronado vencedor. Por eso todos luchan a su máxima capacidad, para poner a prueba su destreza y tener una oportunidad de saborear el triunfo: de ser el vencedor. Sigue leyendo

Mudado en otro hombre

“Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.” (1 Samuel 10:6)

El anhelo de todo cristiano es parecerse cada día más a su Dios. A pesar de nuestra humanidad hemos sido hechos partícipes de la naturaleza divina por medio de Cristo que nos liberó del pecado (1 Pedro 1:4). Pero hemos entendido que cada día se muere a uno mismo para seguir tras los pasos del Maestro. Menos de nosotros y más de Él. Muchos hemos elevado ruegos con esto en el corazón:  “Señor, hazme como tú”. Sigue leyendo

La gracia que nos basta

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Corintios 12:9a)

La gracia de Dios es todo lo que necesitamos. Todo lo que el cristiano tiene y anhela ser es posible en la gracia de Dios. Entender de manera correcta el significado de la ‘gracia’ sin duda nos llevará a vivir de tal forma que siempre la tengamos.

A veces se piensa que la gracia de Dios es una especie de poder mágico que actúa en nosotros para que hagamos lo que Dios quiere. Es cierto que sin la gracia de Dios no se puede cumplir su voluntad, pero esto no significa que Dios posea un control remoto llamado “gracia” para dirigirnos. Eso sería algo arbitrario. Eso no es la gracia de Dios. Sigue leyendo

Y vosotros estáis completos en Él

“Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.” (Juan 1:16)

Cuando el apóstol Juan escribió su evangelio ya era un padre espiritual, alguien a quien la dependencia en Dios le había enseñado muchas cosas. Cuando leemos esa serie de vivencias que Juan compila en lo que ahora es uno de los libros más hermosos de la Biblia, nos damos cuenta de que después de muchos años aun permanecían como un retrato fresco en su memoria aquellas vivencias que transformaron su vida. Seguramente al escribir la frase con la que comienza esta reflexión, el apóstol Juan recordaba cuántas cosas había vivido a lo largo de su peregrinar: pruebas, tentaciones, luchas, dificultades, azotes, cárceles, y un sin fin de experiencias que traen consigo los recuerdos. Juan sabía que en nada de lo logrado o alcanzado en su propia vida –y la de los demás apóstoles– podía estar ausente la gracia de Dios: “De su plenitud hemos tomado todos, vez tras vez, una y otra vez, gracia sobre gracia”. En otras palabras, la gracia de Cristo transforma vidas. Sigue leyendo