La mente del siervo

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“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Corintios 2:16)

“Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”; entrar en la mente divina es posible, porque conocer a Dios es posible. Pero tener la mente –o la mentalidad, forma de pensar– de algún otro va más allá de aprender sus principios y doctrina. Cristo mismo afirmó que las Escrituras daban testimonio de él “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39), pero un verdadero discípulo de Cristo no se conforma con memorizar mandamientos y conocer doctrina; el llamado del Maestro es a tomar su ejemplo, no solamente sus palabras. Sigue leyendo

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Los valientes de David

“…y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: (…) ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? (…) Los tres valientes hicieron esto.” (2 Samuel 23:16-17)

De todas las virtudes, quizás la valentía sea la más admirada. Todos alaban al valiente aunque pocos sigan su ejemplo. Esto es una paradoja, pues siendo de las virtudes la más loada también es la más rehuida. En el ejército de David había miles de personas, pero la Biblia se toma el tiempo para resaltar la actitud de poco más de treinta hombres a los que llama “los valientes de David” (2 Samuel 23:8-39). Y por si fuera poco, de entre esos había tres que sobrepasaban a todos en valentía (2 Samuel 23:19). ¿Será posible que en la iglesia contemporánea encontremos hombres y mujeres con tal virtud? Sigue leyendo

Los liberales de Macedonia

“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad.” (2 Corintios 8:1-2)

El apóstol Pablo hace notar dos cosas con las cuales describe a las iglesias de Macedonia: pobreza y generosidad. Para la mente carnal ambas cosas no se llevan: ¿cómo pudiera alguien pobre ser generoso o dar con liberalidad? Y no solo eran pobres, sino profundamente pobres. Además se nos dice que vivían un momento de tribulación cuando al mismo tiempo se dispusieron a reunir fondos para dar una ofrenda a otros cristianos necesitados. El ejemplo de los cristianos de Macedonia resalta una virtud: la liberalidad. Sigue leyendo

Los fieles de Cloé

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” (1 Corintios 1:10-11)

Cosas extrañas sucedían en Corinto en ausencia del apóstol Pablo. La iglesia estaba fuera de orden e incurriendo en pecados. Casi irremediable el caos que se daba, pero la historia de la iglesia de Corinto dio un giro. No fue gracias a un milagro, pues los milagros son manifestaciones sobrenaturales cuando la capacidad humana termina. La Escritura dice: “Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé…” (1 Corintios 1:11a). Si acaso hubo un “milagro” no provino del cielo, sino de la fidelidad de los cristianos de Cloé. Ellos fueron los que informaron al apóstol Pablo del caos reinante en Corinto. Sigue leyendo